Fecha de publicación: 04 diciembre 2009
NAVIDAD - NACIMIENTO DE JESÚS
El 25 de diciembre se recuerda en todo el mundo el nacimiento de Jesús. En esta fecha, el espíritu de la Navidad se instala en el corazón de todos y nos recuerda que si seguimos siendo niños seremos capaces de ver la vida con otros ojos para enfrentar los malos ratos con una sonrisa y mucho optimismo.
El 25 de diciembre se recuerda en todo el mundo el nacimiento de Jesús. En esta fecha, el espíritu de la Navidad se instala en el corazón de todos y nos recuerda que si seguimos siendo niños seremos capaces de ver la vida con otros ojos para enfrentar los malos ratos con una sonrisa y mucho optimismo.
¿Cuál es el espíritu de la Navidad? Algunos encuentran en ella un buen motivo para limpiar la casa. O quizás para colocar decenas, cientos, millares de luces rojas, verdes y amarillas que no se cansan nunca y se encienden y apagan al son de melodías que con el correr de las horas se desafinan.
Y no olvidemos los incontables regalos y presentes que se compran en todo el mundo, envueltos en brillantes papeles, con lazos gigantescos y tarjetas de buenos deseos. O el champán y el panetón, el chocolate y los manteles nuevos.
Sin embargo, Navidad es más que todo lo anterior. Significa compartir entre nosotros y con los demás. Y aunque el precedente más remoto del intercambio de regalos sean los obsequios que tres Reyes Magos ofrecieron a un pequeño bautizado con el nombre de Jesús en un pesebre de la ciudad de Belén, el regalo más hermoso que se recuerda en esta fecha es el que compartió con nosotros el hombre grande, allá arriba, en medio de los cielos: un niño que se convirtió en el salvador de la humanidad y en inspiración y ejemplo para millones de personas.
Será por eso que la celebración del nacimiento de Jesús es más que una fecha religiosa celebrada por los católicos. Se convierte, sobre todo, en recuerdo de que la inocencia, la pureza de corazón, la candidez y la mirada transparente pueden convertirse en armas poderosas para luchar contra todos los males de este mundo.
Pero Navidad también es sinónimo de valentía. Es el espíritu de entereza de una adolescente llamada María, que aceptó con gracia y pureza llevar en su vientre al elegido, al hijo de Dios. Y también es el coraje y la actitud decidida de un joven carpintero llamado José, que se entregó en cuerpo y alma al cuidado de su esposa y le ofreció su apoyo y amor sin condiciones.
Así, descubrimos una nueva dimensión en la Navidad, ya que esta fecha se convierte también en celebración de la familia. Los primeros años de nuestra vida nuestros padres nos miran con ojos maravillados porque somos la versión palpable del milagro de la vida. Cuando los años pasan inexorables y nos volvemos adultos por obra y gracias de esos juegos que tiene el destino, miramos a nuestros padres como si los roles se hubieran invertido, percibiendo en ellos la mirada del niño que jamás dejaremos de ser, pero que muchas veces encerramos con llave muy al fondo de nuestros corazones.
Y es que de eso se trata la felicidad: de seguir viendo el mundo como si fuéramos niños. Una vez que lo logramos podemos descansar un poco del terrible peso ocasionado por las preocupaciones del día a día.
Pero claro, si todo fuera tan fácil viviríamos en otro mundo. Es duro ver que algunos niños recibirán el último juguete de moda y otros apenas tendrán un pan para llevarse a la boca. Pero a pesar de estas realidades diferentes, si uno se fija bien, verá una sonrisa dibujada en los rostros de cada criatura, lo que se convierte en una carga de esperanza que nos recuerda que, a pesar de las dificultades, siempre será posible pensar en un mejor mañana.
Mucha gente no disfruta la Navidad. Consideran que se trata de una fiesta mercantil o no está de acuerdo con los ambientes festivos. Quizás hay una historia dolorosa detrás o algo de envidia en los corazones. Es lo que le pasaba a Scrooged, el protagonista de una de las novelas emblemáticas de estas fechas: Canción de Navidad, del autor británico Charles Dickens.
En esta novela, Scrooged es un avaro prestamista que no tiene buen corazón. Hasta que recibe la visita de tres espíritus, cada uno de los cuales le muestra cómo fue su Navidad pasada, cómo es la Navidad presente y qué le espera en el futuro si sigue con la misma actitud. Como es de esperarse, el prestamista se da cuenta de su mala conducta y se reconcilia consigo mismo y con los demás.
Muchos tienen un Scrooged dentro, pero lamentablemente jamás recibirán la visita de tres fantasmas. Sin embargo, el espíritu de la Navidad también reside en cada uno de nuestros corazones, aunque a veces está un poco dormido y no se despierta fácilmente, así se le cante una docena de villancicos.
Cada persona celebra la Navidad a su modo. Con regalos o sin ellos, en familia o con amigos, o inclusive solo si las circunstancias lo exigen. Lo importante es saber que ese día se celebra más que un simple nacimiento. Se celebra el milagro y la maravilla de existir con los demás.
Celebración de la Navidad en la costa, sierra y selva del Perú
http://www.enjoyperu.com/magazine/cp4/ndp/index2.htm
Resumen de Canción de Navidad, obra de Charles Dickens
http://es.wikipedia.org/wiki/Canci%C3%B3ndeNavidad
Testimonios: la Navidad en distintas regiones del Perú
http://musicaperuana.com/tradiciones/

¿Cuál es el espíritu de la Navidad? Algunos encuentran en ella un buen motivo para limpiar la casa. O quizás para colocar decenas, cientos, millares de luces rojas, verdes y amarillas que no se cansan nunca y se encienden y apagan al son de melodías que con el correr de las horas se desafinan.
Y no olvidemos los incontables regalos y presentes que se compran en todo el mundo, envueltos en brillantes papeles, con lazos gigantescos y tarjetas de buenos deseos. O el champán y el panetón, el chocolate y los manteles nuevos.
Sin embargo, Navidad es más que todo lo anterior. Significa compartir entre nosotros y con los demás. Y aunque el precedente más remoto del intercambio de regalos sean los obsequios que tres Reyes Magos ofrecieron a un pequeño bautizado con el nombre de Jesús en un pesebre de la ciudad de Belén, el regalo más hermoso que se recuerda en esta fecha es el que compartió con nosotros el hombre grande, allá arriba, en medio de los cielos: un niño que se convirtió en el salvador de la humanidad y en inspiración y ejemplo para millones de personas.
Será por eso que la celebración del nacimiento de Jesús es más que una fecha religiosa celebrada por los católicos. Se convierte, sobre todo, en recuerdo de que la inocencia, la pureza de corazón, la candidez y la mirada transparente pueden convertirse en armas poderosas para luchar contra todos los males de este mundo.
Pero Navidad también es sinónimo de valentía. Es el espíritu de entereza de una adolescente llamada María, que aceptó con gracia y pureza llevar en su vientre al elegido, al hijo de Dios. Y también es el coraje y la actitud decidida de un joven carpintero llamado José, que se entregó en cuerpo y alma al cuidado de su esposa y le ofreció su apoyo y amor sin condiciones.
Así, descubrimos una nueva dimensión en la Navidad, ya que esta fecha se convierte también en celebración de la familia. Los primeros años de nuestra vida nuestros padres nos miran con ojos maravillados porque somos la versión palpable del milagro de la vida. Cuando los años pasan inexorables y nos volvemos adultos por obra y gracias de esos juegos que tiene el destino, miramos a nuestros padres como si los roles se hubieran invertido, percibiendo en ellos la mirada del niño que jamás dejaremos de ser, pero que muchas veces encerramos con llave muy al fondo de nuestros corazones.
Y es que de eso se trata la felicidad: de seguir viendo el mundo como si fuéramos niños. Una vez que lo logramos podemos descansar un poco del terrible peso ocasionado por las preocupaciones del día a día.
Pero claro, si todo fuera tan fácil viviríamos en otro mundo. Es duro ver que algunos niños recibirán el último juguete de moda y otros apenas tendrán un pan para llevarse a la boca. Pero a pesar de estas realidades diferentes, si uno se fija bien, verá una sonrisa dibujada en los rostros de cada criatura, lo que se convierte en una carga de esperanza que nos recuerda que, a pesar de las dificultades, siempre será posible pensar en un mejor mañana.
Una canción de Navidad
Mucha gente no disfruta la Navidad. Consideran que se trata de una fiesta mercantil o no está de acuerdo con los ambientes festivos. Quizás hay una historia dolorosa detrás o algo de envidia en los corazones. Es lo que le pasaba a Scrooged, el protagonista de una de las novelas emblemáticas de estas fechas: Canción de Navidad, del autor británico Charles Dickens.
En esta novela, Scrooged es un avaro prestamista que no tiene buen corazón. Hasta que recibe la visita de tres espíritus, cada uno de los cuales le muestra cómo fue su Navidad pasada, cómo es la Navidad presente y qué le espera en el futuro si sigue con la misma actitud. Como es de esperarse, el prestamista se da cuenta de su mala conducta y se reconcilia consigo mismo y con los demás.
Muchos tienen un Scrooged dentro, pero lamentablemente jamás recibirán la visita de tres fantasmas. Sin embargo, el espíritu de la Navidad también reside en cada uno de nuestros corazones, aunque a veces está un poco dormido y no se despierta fácilmente, así se le cante una docena de villancicos.
Cada persona celebra la Navidad a su modo. Con regalos o sin ellos, en familia o con amigos, o inclusive solo si las circunstancias lo exigen. Lo importante es saber que ese día se celebra más que un simple nacimiento. Se celebra el milagro y la maravilla de existir con los demás.
Enlaces de interés
Celebración de la Navidad en la costa, sierra y selva del Perú
http://www.enjoyperu.com/magazine/cp4/ndp/index2.htm
Resumen de Canción de Navidad, obra de Charles Dickens
http://es.wikipedia.org/wiki/Canci%C3%B3ndeNavidad
Testimonios: la Navidad en distintas regiones del Perú
http://musicaperuana.com/tradiciones/
Tema(s):
Negocios e Industria, (Otros)
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